jueves, 8 de febrero de 2007

Boquiabierto, ojiplático y cariacontecido

Así me he quedado al leer un artículo de opinión que hoy escribe Daniel Roveda en El Economista sobre los sueldos de los altos ejecutivos titulado: ¿Los manager superricos? Impopulares. A lo que yo añadiría indecentes:

“Robert Nardelli de Home Depot, ha sido despedido con una liquidación de 210 millones de dólares por no haber querido aceptar un recorte en su sueldo anual de 24 millones de dólares”

Ingenuo de mí, pensé que estas cifras solo se daban en Estados Unidos. Sin embargo, paso página y me vuelvo a quedar patidifuso, obnubilado y con el aliento entrecortado:

“Miguel Blesa [presidente ejecutivo de Caja Madrid] recibió una remuneración el año pasado de 9,44 millones de euros,lo que supone un 10,24 por ciento más que el año anterior”

¿Acaso hay palabras? El pobre trabajador rezando y luchando por la subida salarial correspondiente al IPC y a su jefe, que cobra 500 veces más que él, le suben, o se sube, el sueldo un 10 por ciento. La diferencia es tan burda y descaradamente grande que los propios ejecutivos se avergüenzan de ella… ¿o la ocultan para evitar el peso fiscal?

En los informes de cuentas y resultados no suelen incluirse las remuneraciones de la alta dirección. En un artículo publicado el año pasado Expansión dice lo siguiente:

“todavía hay compañías que cuando dan la información sobre los sueldos de sus consejeros ejecutivos, sólo incluyen la remuneración en cuanto consejero, no como ejecutivo, lo que produce el efecto de reducir las cifras reales. Y dos, que tras las grandes cifras se esconden otros aspectos que son –o pueden ser– tan relevantes como la retribución anual. Hablamos de las indemnizaciones que tienen pactadas algunos ejecutivos ante la eventualidad de que pierdan su trabajo.”

Sin embargo, los ingresos de un ejecutivo no quedan aquí, como cualquiera puede suponer ¿Qué puede hacer uno con tal cantidad de dinero? Si la empresa va mal el CEO en cuestión no se puede permitir reducir su nivel de vida de 24 millones de dólares… No… Lo mejor y más seguro es acudir al refranero: Dinero llama dinero. Así que a invertir por ahí y hacer todavía más ¿Que hay que dejar en la calle a 20.000 trabajadores? Se les deja, ya encontrarán otro trabajo mientras les dura la indemnización o ya se apañarán con la prejubilación…

Si a todo esto, le sumamos bonificaciones, primas y pagas extra… Los ingresos anuales de estos individuos se escapan a la percepción humana del común de los mortales.

Así las cosas, tengo la sensación de que existe un vacío legal en este sentido. En el artículo de El Economista se dice que el Gobierno de Estados Unidos se está planteando poner un techo a los sueldos de los altos ejecutivos. Desconozco si este techo existirá en España, pero lo dudo. Su implantación no es sencilla. Podría provocar una huída empresarial que empobrecería la economía. Siempre habrá otros países que protejan a los ricos. Sin embargo, parece ser que en muchas empresas la Junta de Accionistas no debate los sueldos de los altos directivos ¿Porqué? ¿Acaso no es una fuente de gastos?

Ante todo esto me surgen varias preguntas:

  • ¿Quién determina los sueldos de altos ejecutivos dentro de una empresa? ¿Cómo se debaten?
  • ¿Cómo recibiría la economía una ley que limitase dichos sueldos? Creo que las cantidades son tan desorbitadas que merecen ser cuestionadas con planteamientos de lo más duros.

Para el que quiera más información, ahí van unos enlaces:

Expansión: Consejeros, ejecutivos y sueldos

Suizos: ejecutivos mejor pagados: imposible

El blog salmón: Los sueldos multimillonarios

No hay comentarios.: