lunes, 26 de febrero de 2007

La riqueza de las naciones

Así tituló Adam Smith el libro con el que asentó las bases del capitalismo. Así titulo yo el artículo de hoy. La semana pasada estuve en Londres y, en la medida de mi interés, seguí la prensa inglesa durante un día. Reconozco que sufro cierta debilidad por el diario The Independent, uno de los diarios “progres” por naturaleza, y por ello suelo comprarlo habitualmente cuando aterrizo por aquellos lares.

En su edición del 22 de febrero, Hamish McRae, uno de los periodistas económicos más laureados del Reino Unido, analiza la batalla pre-electoral entre Ségolene Royal y Sarkozy desde un punto de vista económico: Ségo or Sarko, who is best placed to lead France in the long slog ahead?. El autor hace un bosquejo de la actual economía francesa y valora las propuestas económicas de ambos candidatos. La pregunta esencial de hoy es ¿Cómo se valora la riqueza de las naciones?

McRae desglosa el estado de la economía francesa a través de los siguientes datos:

  • P.I.B. (Producto Interior Bruto) Según mi libro de finanzas es la suma del Consumo total (consumo privado + consumo público) + inversión (variación de existencias y formación bruta de capital) + exportaciones – importaciones.
  • Contribución porcentual de las exportaciones al P.I.B.
  • Posición fiscal de Francia (Deuda/PIB). Lo que define el déficit o superávit fiscal
  • Porcentaje de comercio francés dentro de Europa
  • Tasas de empleo

El periodista financiero del año en el Reino Unido considera que el crecimiento económico francés se está viendo lastrado por “problemas estructurales a largo plazo en su mercado laboral, competitividad y finanzas públicas”.

Con respecto al mercado laboral, parece ser que los franceses se lo montan bastante bien. Su jornada laboral, envidiada por tantos trabajadores europeos por ser de 35 horas, resulta tanto o más productiva que la del resto de países europeos. Si hay algo de lo que McRae no duda es de los altos niveles de productividad gala. Esto se debe a un trabajo más intensivo, ágil y serio durante la jornada de trabajo. Sin embargo, el país sufre de una tasa de desempleo incapaz de descender del 9% y con un elevado número de parados jóvenes.

La competitividad a nivel internacional es otro de los puntos negros de la economía francesa para este periodista. Su tasa de comercio en la eurozona ha caído en picado durante los últimos años debido a los elevados precios de sus productos. Del mismo modo que sus exportaciones.

En lo concerniente a las finanzas públicas, McRae, como buen liberal inglés, considera que el gobierno francés es demasiado intervencionista en cuestiones de mercado. Por ello, considera que Sarkozy posee un plan financiero más adecuado para sanear las cuentas galas. Un plan “de reformas basadas en el mercado” y su libre albedrío. Por el contrario, Segolene presenta un programa intervencionista basado en la regulación y un mayor control del mercado por parte del gobierno. Además de un ambicioso plan de incentivos sociales que podría costarle caro a las arcas públicas. Sí, otra vez se disputa la lucha, aunque algo descafeinada, entre Liberalismo y Socialismo. Hamish McRae apuesta por Sarkozy, pero… ¿Quién ganará?

Ante todo esto me surgen varias preguntas:

  • ¿Qué variables definen la riqueza de las naciones? Sí, lo sé, consulta el libro. Pero en la actualidad para decidir si un país entra o no en el G-8 ¿Qué criterios se siguen?
  • ¿Cómo es posible que en Francia se trabaje menos y se produzca más que en otros países? ¿Qué otros aspectos definen la capacidad productiva de un país? Cuando se habla de jornada de 35 horas ¿es ésta real en términos prácticos? ¿La jornada laboral oficial es menor pero se hacen más horas extra?
  • ¿Sería posible la implantación de la jornada de 35 horas en España? ¿Quién disfrutaría de ella? ¿Los funcionarios?

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