martes, 6 de marzo de 2007

País feliz

¿Podrían imaginar un país libre de impuestos? ¿Sería éste un país feliz? Con las elecciones a tiro de piedra los partidos políticos empiezan a destapar sus proyectos más atractivos. Además, en un país como España donde los dos principales grupos poseen un programa económico prácticamente clonado, una de las más chispeantes promesas de ambos es la política fiscal.

Fernando Pastor escribe hoy en El Economista la siguiente información:

El PSOE se plantea retirar el Impuesto de Patrimonio en la próxima legislatura

Según el periodista, dicho gravamen se ha retirado ya de todos los países europeos. La razón no es difícil de comprender ya que se ha quedado anticuado. El tributo ya no refleja la actual distribución de riqueza y en 2005 ha supuesto solamente un 1,23 por ciento del presupuesto de las autonomías, que son las encargadas de recaudarlo.

¿Por qué recauda tan poco y por qué se ha quedado anticuado? Bien, el Impuesto de Patrimonio fue instaurado durante la reforma fiscal de 1977 para “gravar las grandes fortunas del país, en una sociedad en la que existían grandes diferencias de riqueza entre unos y otros contribuyentes”. Sin embargo, los activos de un “rico” del siglo XXI no quedan reflejados en este impuesto al no incluir lo siguiente:

  • Valor total de la vivienda: El precio máximo de una vivienda previsto por este impuesto es de 150.000 euros, casi 25 millones de pesetas. Si alguien encuentra un piso decente en el centro de Madrid (Habitamos.com) a este precio que escriba un comentario debajo. Si en la escalada inmobiliaria que vivimos establecer un máximo de 150.000 euros es adaptarse a los tiempos, “que venga Dios y lo vea”, citando a nuestra tía Candelas, que todos tenemos una.
  • Participaciones empresariales: Si un Impuesto sobre Patrimonio para ricos no incluye su accionariado ¿De qué tipo de impuesto hablamos? ¿Acaso los 3,7 millones de acciones que la familia Botín tiene del Grupo Santander son tarjetitas de cartón de Monopoly?
  • Obras de arte: Podría decirse que el arte debería estar protegido y exento de impuestos por su valor intangible… Pero esto es lo que la varonesa Thyssen querría oír. El arte mueve mucho dinero y, desde mi punto de vista, también debe ser gravado.

El momento en que se anuncia la retirada de este impuesto no es aleatorio. El próximo domingo, 27 de mayo tienen lugar las elecciones autonómicas y casualmente este impuesto está regulado por las autonomías. Sin embargo, Fernando Pastor nos dice que el PSOE “no ha incluido la eliminación del gravamen dentro de su programa marco para las elecciones autonómicas y municipales del próximo mes de mayo” ya que resultaría muy complejo, casi imposible, coordinar a todas las autonomías en su exclusión. De modo que ésta se llevaría a cabo en un paquete de medidas fiscales programado para las elecciones generales del próximo mes de marzo.

Los socialistas no pueden eliminarlo ahora, pero aprovechan el ambiente preelectoral para calentar a la Opinión Pública con el tema. Lo han conseguido. El Economista titula hoy en su primera plana:

El PSOE plantea la supresión del Impuesto de Patrimonio

El reduccionista mensaje electoral está conseguido. Menos impuestos. País feliz.

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