La bolsa social
Il Sole 24 Ore, diario económico italiano, dedica una de sus páginas al último premio Nobel de
El Economista en su sección de lunes dedicada al rotativo italiano traduce:
“…un mercado accionarial con perspectiva social, una bolsa donde sólo podrán cotizar las empresas que no buscan por encima de todo la maximización de los beneficios, no distribuyen dividendos y tampoco registran pérdidas porque se centran en la ayuda a los pobres, sobre todo, a las mujeres y a los niños.”
Por desgracia el artículo no entra en más detalles. Aunque los mecanismos de funcionamiento se asemejarían a los de la bolsa convencional, no define otros rasgos que resulten atractivos para los inversores.
Con todo, la idea me parece estupenda. Yunus atisba “un mundo sin pobreza, donde la globalización no destruye a los países pobres, sino que colabora con los pueblos más débiles para distribuir el bienestar”. La primera vez que leo un pensamiento coherente acerca del uso de métodos capitalistas para erradicar la pobreza. Una buena forma de desarrollar la acción de la solidaridad. Una estrategia realista e inteligente en la lucha contra la pobreza.
Mi paseo por los senderos de la economía aún es corto, pero si algo he aprendido es que la dichosa globalización es una palabra más para definir la gran brecha económica mundial. Norte y Sur. Ricos y Pobres. Por si esto fuera poco, los estudiosos, teóricos, investigadores, políticos, economistas, expertos, empresarios, inversores y periodistas que protagonizan a diario los dimes y diretes de la prensa económica, parecen exclusivamente preocupados por idear enrevesadas fórmulas de maximización de beneficios personales que en sanar la brecha sangrante de que personas que respiran el mismo aire que ellos tengan que rascarse el bolsillo por comprar una lata de coca-cola, que en algunos países está más barata que el agua.
Entidades financieras, consejos reguladores, infinidad de índices bursátiles y un largo etcétera conforman el panorama económico internacional. ETF´s, Hedge Funds, campañas de fidelización, publicidad, incentivos y otro inmenso etcétera son las complejas armas para ganar dinero. Horas, días, semanas, meses y años de pensamiento, estudio, reflexión y prueba han sido necesarios para que empresas como Coca-Cola puedan ofrecer su burbujeante y refrescante bebida a un precio más bajo que el agua. Los análisis financieron se vislumbran favorables para el gigante de las burbujas. La cuota de mercado no podría ser mejor.
Además, resulta curioso que casi todos los premios Nobeles de Economía son estadounidenses. ¿Qué hay de los demás? ¿Qué hay de Yunus? Este indio fundó el Banco Grameen en 1983 para conceder microcréditos a los más necesitados en función de su futuro, no de su insolvente pasado. Los datos hablan por sí solos. Un 99% de los créditos se han devuelto. ¿Milagro financiero? Los bancos estadounidenses en crisis por la concesión de hipotecas y el Banco Grameen pervive otorgando créditos a quienes ya no tienen nada que perder… Si esto no es genialidad económica… Ignoro si un antiguo premio Nobel puede repetir galardón en otra categoría. Si es así, abogo por Yunus como próximo premio Nobel de Economía.
Ante todo esto me surgen varias preguntas:
- ¿Deberían dedicarse más páginas en la prensa a la economía para el desarrollo? No podría deducir si éstas serían de interés para el perfil de audiencia de medios económicos… Sin embargo, la creación de una bolsa ética o social podría llamar la atención de más de un inversor de pura cepa… Creo…
- ¿Es factible la idea de Yunus? La creación de un nuevo mercado de valores me suena a algo realmente complicado. Pero que una lata de Coca-Cola sea más barata que el agua me suena a chiste.



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